Excepción y cuenta atrás

Pasó por mi mente anoche, recordando momentos…

Esto es como un acto reflejo suspendido en un texto de cinco minutos. Dentro de unas seis horas, se cumplirá un año del punto de inflexión drástico, realmente no tan dramático si separamos los acontecimientos y, sumándolo todo, probablemente necesario. Algo tiene de paradójico e irracional pensar que aquel suceso tuviese un gramo de beneficio a medio-largo plazo.

Las cosas pasan por algo. No es el destino porque no van conmigo esos intangibles, pero sí un toque de atención al vacío sobre aquellos días, llevando al extremo y más allá de lo aconsejable el “I never think of the future…it comes soon enough” de Einstein. Lejos del propósito de aquella identificación con el genio, sumergido en una dinámica negativa y prendado de qué, de quién, cómo y cuándo no debía acabé por sobrepasar el límite el día en que la suerte jugó a mi favor.

Sin la facilidad de agradecer nada a nadie, el instinto de supervivencia y esa confianza innata en la suerte ha ido compensando paulatinamente el último trimestre de 2012 hasta llegar a un momento en el que, un año más tarde, y probablemente sin haberlo merecido tanto como otros, me veo en mitad de la montaña que el pasado 4 de noviembre observaba sin ni siquiera ver la cima desde la superficie.

Menos impulsivo, habilitado para reflexionar, más en forma que nunca (para qué negarlo) y con tiempo de sobra para pensar y actuar, ya sólo me queda recuperar esas sensaciones con la suficiente sangre fría para evitar aquellas miserias y el suficiente espíritu para pasarlo bien.

Dentro de 321 días las deudas se habrán invertido y todo será menos existencial…

La canción de hoy: “Crazy in Love (2013)” – Beyoncé/ RedHorse

El coche de hoy: Nissan Skyline GTR 34

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