Salsa de soja

Pasó por mi mente el domingo pasado, en el 29 Fanegas:

Sabía que me gustarías incluso más. Sabía que le darías sabor a mis platos imaginarios. Sabía que me sacarías una sonrisa, o dos, o tres, o todas. Sabía que Madrid volvería a entregarme a tus encantos. Sabía que los volvería a buscar. Sabía que querría probarte otra vez…hasta sentirme culpable.

Salsa de soja, me has conquistado.  Ahora solo tienes que ponerle tu nombre a mi paladar.

 

La canción de hoy: “Never gonna be another” – Jamiroquai

 

El coche de hoy: Aston Martin DB5

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I survived

Pasó por mi mente ayer por la noche, tras hablar con ABGR:

No sé si todo me da igual o me mantengo estable con todo a favor o en contra, indistintamente. Sonreía cuando lo tenía todo y me sabía a nada. Sonrío cuando no tengo nada y me sabe a todo. Quizá es el golpe de gracia para valorar – aunque sea incapaz de exteriorizarlo – aquello que, queriendo o no, me he ganado para el resto de los restos. Lo que ya no tengo materialmente lo recuperaré y todo será anecdótico. Solo importa que mis rasguños cicatrizan pero ya dejaron huella donde debían. Volverán las 5.500 RPM al lugar donde le corresponden, mi conciencia y mis manos.

 

La canción de hoy: “Black devil car” – Jamiroquai –

 

El coche de hoy: Audi TT Mk1

La curva de la felicidad

 

Pasó por mi mente en un día sin importancia, tras escuchar la expresión en algún sitio:

Lástima que de esa expresión se infiera que el declive físico, generalmente voluntario, signifique felicidad. Como si para ser feliz hubiese que estar gordo o empezar a estarlo. Cada cual que haga con su cuerpo lo que quiera, pero… ¿por qué ocupar expresiones como esta cuando podrían significar algo mucho más interesante?

La curva de la felicidad no está en mi cuerpo, sino en la carretera. Viste de asfalto oscuro, gasolina y trigo por ambos lados. Tiene carácter, destila misterio y se pasa a 60. Reducir antes de entrar y acelerar progresivamente mientras se deja conocer aunque diga que no ha cambiado. Estrangular el volante y sentir los neumáticos vibrar. Vive en paisajes de origen en blanco y negro y está olvidada por quien la trata como a un simple objeto al que sortear entre lamentos.

No está escrita ni recitada en voz alta, pero ella y yo nos conocemos bien, y no hay Navidad o verano en la que no pase a verla. Sonrío, acelero y gracias, nos vemos en seis meses.

 

La canción de hoy: “You give me something” – Jamiroquai –

 

El coche de hoy: Porsche 911 Carrera

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