Quique González

Pasó por mi mente esta tarde, escuchando “Hotel Los Ángeles” después de comer:

Me gusta la música. Bastante. De hecho, desde hace ya bastante tiempo he ampliado mi espectro musical a casi todos los registros. Estoy en contra del hermetismo en el que muchos se sumergen para parecer más auténticos y entregados a la causa de un estilo concreto. Cuando además, de un manera o de otra, quieres construir música de la nada, es básico nutrirse de todo, en mi caso con predilección por la música brasileña, soul, electrónica, etc.

 

Pero más allá de los estilos, si hay un artista que a su vez me parece un género en sí mismo es Quique González. Sencillo pero no empalagoso de humildad. Sonidos distintos, letras trabajadas pero fáciles de entender, ingeniosas, pero por encima de todo la particular historia de por qué lo sigo escuchando, de cuando empecé, de los dos conciertos, de “su día libre”, de “salitre”, de los momentos y de la nostalgia que a veces me invade entre anécdotas, sonrisas e historias ocultas en sus canciones. No soy capaz de imaginar según qué cosas si no existiese ese universo paralelo.

 

Me conformaba cuando estaba más o menos bien.

 

La canción de hoy: “Hotel Los Ángeles” – Quique González –

 

El coche de hoy: BMW Pininfarina Gran Lusso Coupé

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