Últimos kilómetros por las carreteras secundarias

Pasó por mi mente hace varias semanas:

A principios de julio del año pasado escribí esto: http://bit.ly/15H0eyf, tras una noche distinta, un amanecer rápido en RPM, sin dormir, con estéticas vistas y, por supuesto, por carreteras secundarias. El objetivo era dejar rastro en un sitio “seguro” (evitando los papeles que nunca encuentro) de ciertas cosas que de vez en cuando pasaban por mi mente. Casi 11 meses después y tras unas 70 disertaciones, creo que todo ha cambiado tanto que tengo más motivos para dejarlo – temporalmente, supongo – hasta dentro de aproximadamente un año – que para continuar.

Más allá de todo lo ocurrido en este tiempo, que ha sido mucho y muy concentrado – demasiado, creo – puedo decir que al menos la mitad de lo que he escrito durante este tiempo ha surgido recorriendo calles, carreteras y autovías. Supongo que la libertad, los paisajes, la capacidad de reflexión/decisión que te permite el simple hecho de conducir (ante la imposibilidad – además – de combinarlo con otra cosa) ha dado más frutos de lo esperado a nivel literario. Y más de un diálogo interior o con otra persona se ha quedado olvidado en ese triste amasijo de hierros, en el Mini y en el 523.

Al margen de esto, creo que LCS ha cumplido con varios objetivos. Escribir de vez en cuando, creerme lo que escribo, inventar varias teorías/conceptos no muy novedosos pero sí imprescindibles una vez se aplican y, como dije antes, hacer el papel de “archivo” para cuando quiera recordar algo de lo que ha pasado por mí.

Sé que este blog no ha tenido un papel decisivo en mi vida y que estas palabras no suponen gran cosa en realidad, pero sí fijan un marco temporal en el que he aprendido de los errores, de los propios y de los ajenos. He conseguido volver a ser el Miguel que se fue a Madrid y luego a Bristol, el de antes de septiembre de 2010, el de antes de aquella etapa de la que tantas conclusiones – a la larga positivas – he sacado tras mi paso por el estresante mundo de la agencia más importante de Murcia y a su vez la menos adecuada para mi forma de ser. No es que me arrepienta de nada porque creo que hay cosas que tarde o temprano pasan, pero vivir así me ha hecho perder muchas cosas y poner en peligro otras. Por suerte nada de ello es irreversible.

Para terminar, no puedo imaginar una canción mejor para despedirme que esta. El concepto no va más allá del título, pero resume muy bien lo que han sido estos 11 meses intensos, geniales en lo personal, desastrosos en lo material y didácticos en los placeres de la vida.

Possessions make you rich? I don’t have that type of richness. My richness is life.

 

La canción de hoy: “Caramelos con droga” 

 

El coche de hoy: Porsche 911 50th aniversary

Porsche 911 50th years

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Brain connection

Pasó por mi mente hace cinco minutos, tras llegar a casa y…

Comprobar que mis palabras de hoy se han perdido misteriosamente en el horizonte de WordPress. Según las estadísticas, nadie lo ha podido leer, yo no tengo el archivo y me niego a reescribirlo porque jamás será igual. No creo en las señales pero sí en aquella suma de casualidades, por tanto haré como si nunca lo hubiese escrito, una especie de secreto conmigo mismo y con quién compartí espontáneamente aquello. Cambiaré también la canción y el coche. ¡Olvidado!

Aprovecharé simplemente para inmortalizar una frase sorprendente de parte de una persona igual de sorprendente. No daré las siglas, no es necesario.

“Cada año es distinto, y todos los días parecen iguales” (*era la esencia, no consigo recordarla con exactitud!!)

La canción de hoy (hoy más que nunca merece la pena escucharla): “Sleepless” – Flume ft. Jezzabell Doran

El coche de hoy: Lincoln Continental 61 (no estoy seguro de su denominación)

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