Quique González

Pasó por mi mente esta tarde, escuchando “Hotel Los Ángeles” después de comer:

Me gusta la música. Bastante. De hecho, desde hace ya bastante tiempo he ampliado mi espectro musical a casi todos los registros. Estoy en contra del hermetismo en el que muchos se sumergen para parecer más auténticos y entregados a la causa de un estilo concreto. Cuando además, de un manera o de otra, quieres construir música de la nada, es básico nutrirse de todo, en mi caso con predilección por la música brasileña, soul, electrónica, etc.

 

Pero más allá de los estilos, si hay un artista que a su vez me parece un género en sí mismo es Quique González. Sencillo pero no empalagoso de humildad. Sonidos distintos, letras trabajadas pero fáciles de entender, ingeniosas, pero por encima de todo la particular historia de por qué lo sigo escuchando, de cuando empecé, de los dos conciertos, de “su día libre”, de “salitre”, de los momentos y de la nostalgia que a veces me invade entre anécdotas, sonrisas e historias ocultas en sus canciones. No soy capaz de imaginar según qué cosas si no existiese ese universo paralelo.

 

Me conformaba cuando estaba más o menos bien.

 

La canción de hoy: “Hotel Los Ángeles” – Quique González –

 

El coche de hoy: BMW Pininfarina Gran Lusso Coupé

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Albacete, Madrid, Murcia

Pasó por mi mente esta tarde, volviendo de Madrid:

Señor, si existes y tienes potestad de actuar, dame la oferta gastronómica de Madrid, la noche albaceteña y los grillos murcianos. Reúnelos todos y dime dónde queda ese paraíso, que llego enseguida.

 

La canción de hoy: “Rubias contra morenas”

 

El coche de hoy: Porsche 918 Spyder

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Imposible por naturaleza

Pasó por mi mente el (creo) domingo de la semana pasada:

Explico primero la conclusión, luego el motivo. 

La persona, agobiada por la creciente dificultad para resolver sus tareas y disfrutar del escaso tiempo libre que éstas le deja, es de natural selectiva con todo lo que le rodea, buscando aquello que es más acorde a su personalidad. Nada que objetar, pensándolo sin profundizar. La persona odia perder el tiempo viendo una película que no le satisface. La persona rechaza planes con terceras personas que no son afines a ella. La persona no continúa leyendo un libro que no le engancha desde el principio (aquí hablo de oídas, no soy el más indicado para hablar de lectura). En resumen, la persona sabe que los días pasan rápido y teme volver la vista atrás y descubrir que se perdieron cosas por estar en otras.

 

Bien, después de esta retahila de obviedades vacías de contenido – pero verdaderas como puños – tal vez debamos plantearnos que lo que parece antagónico a nosotros, lo que no nos encaja, lo que no confiamos que pueda llegar a buen puerto, a veces lo hace porque nuestro nivel de exigencia ajena (http://bit.ly/16kDmrc) es tan bajo y la calidad de lo que hallamos tan alto que el resultado final es increible. Por eso, a veces conviene dar oportunidades esporádicas a lo imposible, a lo que las personas pensarán que no tiene sentido. La sorpresa tal vez te recompensará igual que diez resultados esperados (estadísticas no oficiales…¿cómo lo van a ser???).

 

¿Y todo esto por qué? Pues por el tema del día. Un productor madrileño llamado Matías Matesanz, sin ningún atisbo de mainstream en su expediente, generando este mash up con las Spice Girls. Imposible antes. Increíble después. 

 

La canción del día: “Wannabe” – Matías Matesanz ft. Spice Girls

 

El coche del día: Ferrari F12

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Con nocturnidad y alevosía

Pasó por mi mente ahora mismo, con los ojos a pleno rendimiento:

A las 3.32 am y casi terminando ese humilde pero trabajado proyecto instrumental, hallo en el silencio un motivo de reflexión que me deja perplejo por su aparición espontánea. Grillos de los solares de Juan de Borbón, os echo de menos, cabrones.

La canción de hoy: “Get it lucky” – Daft Punk ft. Pharell Williams

El coche de hoy: Porsche 550 (imágenes de Additive Studios)

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Casualidades

 

Pasó por mi mente hace mucho tiempo, probablemente en el siglo pasado. Hoy lo convierto en teoría…

Sé que es obvio pero si te quedas en lo superficial, en los hechos, igual no te has dado cuenta o, lo que es peor, crees que lo que voy a explicar no es cierto. Error. Sí que lo es.

Eso que los místicos denominan destino para mí es algo mucho más complicado y, por qué no decirlo, especial. Ese supuesto destino es una suma de infinitas casualidades, si entendemos la casualidad como un hecho que se dá teniendo previamente escasas probabilidades de que ocurre (definición inventada pero nada mal planteada, para qué negarlo).

Cada cosa que nos ocurre, antes de producirse, cuenta con una probabilidad mínima frente a otras de la misma naturaleza. Y eso que ocurre, si lo extrapolamos en como condicionamos con ello a nuestro entorno, provoca multitud de pequeñas casualidades que al final nos acaban llevando a un sitio, conociendo a unas determinadas personas, etc. Y todo porque cada acto se produce en un espacio temporal que afecta al espacio temporal de otras personas, no siendo el cerebro ajeno a estas variantes, por lo que se modifican las formas, la tensión, los estímulos y las sensaciones por el simple hecho de que, si en lugar de comer a las 14.00, lo haces a las 14.05 (ya tienes en ese intervalo un total de 60 segundos x 5 minutos: 300 probabilidades distintas de actuar cuando termines en función de cuando comiences) lo que ocurre a tu alrededor varía. La televisión, la cantidad de agua que bebes – estímulos – la interacción con terceras personas, etc. será distinto, pues no estamos programados, no somos ajenos y multitud de aspectos externos varían cada segundo.

Al final, lo importante de todo no es acostarte cada noche pensando en que la hora a la que te vas a la cama es casual por todo esto que he explicado (que lo es, cuidado), sino pensar que cada cosa aprendida, cada cualidad, cada defecto, cada sitio donde has estado, cada persona que has conocido, es una mera casualidad. Si además te gusta lo aprendido, quieres vivir en ese lugar, o congenias con algunas personas, será el momento de pensar que todo ello ocurre por algo*, aunque no importe el motivo.

*Esta frase un tanto lacónica creo que viene a desterrar todo lo dicho anteriormente. En cualquier caso, algunas contradicciones se atraen como los polos, y acaban formando teorías inventadas, como esta.

 

La canción de hoy: “Clin D’oeil” – Jazz Liberatorz –

 

El coche de hoy: Pagani Huayra

Pagani Huayra