(Mi) Reloj, no marques las horas

Pasó por mi mente esta mañana, ajustando la hora en distintos relojes:
Correa de caucho, cuero, silicona, acero. Predomina el momento, mis agujas son de tiempo reciclable. Recuerdo hacia adelante y avanzo hacia atrás. Mi reloj provoca desajustes de encanto cronológico, nada ocurre cuando debe, todo sucede en ese espacio atemporal de arena y plomo, acero y aire, un cóctel de elementos que rompen la lógica, vibran, invitan a ser lo que quieras ser, sin importar cuando, como, con quién ni por qué. Mi reloj es mera estética, permanece inalterable  esperando mi señal.
La canción de hoy: “Nobody`s fool” – Parov Stelar ft. Cleo Panther
El coche de hoy: Ferrari 275-GTB
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Interludio 3

 

Pasó por mi mente este verano, en Guardamar (lo traía escrito en mi antigua “libreta de escribir”):

(Lo traslado aquí tal cual, precisamente ahora que le encuentro aún más sentido que cuando lo escribí):

La necesidad inherente de hacer según qué cosas nace del estímulo/variable “ultimátum”. Uno nunca sabe si el mundo se acabará mañana, cuando tal vez ocurra algo que sugiera que empieza hoy. Existen motivaciones espontáneas, objetivos fugaces y personas pasajeras en las que encontrar el punto que separa el inicio del final. Una carrera corta que se hace larga en la memoria, intensa en el recuerdo y misteriosa en su significado. Realmente no es tan importante, porque lo único que permanece en tí, eres tú mismo.

 

La canción de hoy: “Jesus, etc.” – Wilco –

 

El coche de hoy: Lamborghini Jalpa

las carreteras secundarias

 

Vimtage

 

Pasó por mi mente hace unas tres semanas:

Más bien pasó por mis ojos, y de ahí a mi cerebro, a modo de WTF de manual. Hacía varios meses, probablemente durante el verano, de ahí que no lo viese, la antigua sala Lola, en Murcia (frente a Badulake, Salitre 49, etc.) se había convertido en la sala Vimtage, manteniendo – eso sí – una identidad similar, al menos por fuera. Fachada gris oscura tipo pizarra y letras de acero retroiluminado. No es un sitio que me llamase especialmente la atención, pero sí lo hizo su nombre: “Vimtage”. Pensé en que esa “m” se correspondía con alguna intrahistoria, una anécdota o una licencia que se había permitido el dueño por algún motivo personal, seguramente muy respetable.

Bien, interiorizada esa palabra y acostumbrados mis ojos a verlo, me hallo caminando una tarde a esa altura, con la mente fresquísima y despejada, cuando miro al rótulo y leo claramente “Vintage”. ¿Ahora sí? ¿Ahora sí lo escribimos bien? Qué pasa, ¿qué le pasaste el nombre de la sala en minúsculas al rotulista? Los palos de la “m” y la “n”, problema mayúsculo. ¿Te decides a abrir o seguramente, en este caso, prolongar tu negocio, y no te aseguras de ciertas cosas? Si alguien leyese esto, podrá pensar “no es para tanto”. No sé, te gastas unos 300 € que puede valer cada letra de acero, vas de moderno con un nombre cool (vaya por dios, otro sitio que se encuentra a 200 metros de este) y no te aseguras de que al menos lo has escrito bien? ¿Nadie te lo dice? No sé, sólo me queda la duda de si no tuvo que cambiarlo por motivos legales hasta que por fín le validaron el nombre, ¿por qué no? Es que no se me ocurre otra cosa.

 

La canción de hoy: “Kill it” – Make the girl dance

 

El coche de hoy: BMW Z8 Roadster

 

Forever Young

Pasa por mi mente a todas horas:

Salir a correr, hacer pesas, estudiar inglés, autoblog, carreteras secundarias, lecturas digitales, FIFA 2013, Nk13, copas, Baileys, líneas esporádicas. 24 horas para mí. 24 horas para quien yo quiera. Jugando en la intersección de la economía y la salud. Jugando a ser Yo.
La canción de hoy: “Forever Young” – Youth Group
El coche de hoy: Mazda MX5 nbC

Labia magnética

 

Pasó por mi mente esta mañana, mientras devoraba sin mesura un helado de stracciatella:

Multitud de cosas se evaporan con el tiempo, quedan retratados en imágenes que conservamos temporalmente en la memoria. Nostálgicamente recordaremos como éramos o quienes fuimos. Hablo en un futuro muy lejano, pero anticipo, enredado en mi mente superficial, que lamentaré la ausencia – propia y ajena en según qué casos – de ciertas virtudes.

Sin embargo, observo con asombro una capacidad innata de mantener, bordeando a veces lo imposible, ciertas conexiones telepáticas perfectamente sincronizadas mediante frases y palabras que sin decir nada, lo significan todo, provocadas por un fino hilo de labia mutua que parece romperse y no lo hace. Porque el contenido es importante pero la forma de plasmarlo se ha convertido en un método de supervivencia relacional, tanto con aquellos a los que veo con frecuencia como con quien apenas recuerdo ya su aspecto.

De algún modo difícil de explicar, podríamos medir ciertas atracciones* por el poder de unas cuantas letras.

*Físicas y no físicas, también intelectuales, por tanto no hablo de un género aquí, sino de personas en general.

 

La canción de hoy: “The yeah yeah yeah song” – Flaming Lips –

 

El coche de hoy: Infiniti G35 Coupe

 

De mariachis en la red

 

Pasó por mi mente el viernes 5 de octubre, cenando fuera:

Hasta ahora, siempre me había preguntado de dónde proceden las fotografías tan artificiales que aparecen en la publicidad online de páginas de contactos tipo “meetic”, “e-darling”, etc. Suelen ser fotografías en momentos de ocio de gente totalmente desinhibida y, por qué no decirlo, de aspecto relativamente favorable (como es lógico, por otra parte). Nadie en su sano juicio cree que algunas de esas personas necesiten de la red para encontrar pareja. Lo que no sospeché en ningún momento es que la respuesta a mi pregunta la tenía desde hacía años.

¿Cómo no pude darme cuenta antes? Según he podido concluir, esas fotos son realizadas en restaurantes mexicanos, donde se tiene la dudosa costumbre de fotografiar a los clientes con sombreros mexicanos e instrumentos folclóricos de todo tipo. Prometen enviártelas por correo electrónico. No lo hacen. Así nos ocurrió en el Barriga Llena, en Chueca, hace casi cinco años. Jamás se supo. Y até cabos este viernes en Alicante. Tampoco he recibido nada. Esto solo me ha pasado en restaurantes mexicanos.

Así financian los jeques de la hostelería azteca las simpáticas y cálidas actuaciones de los mariachis. Te venden felicidad, sonrisas, momentos entrañables, miradas de complicidad, un espontáneo intercambio de culturas a cambio de la cesión no autorizada de tu imagen a páginas de contactos y búsqueda de parejas. Supongo que en Colombia me llamaré Romualdo, en Japón Nagayami y en Rusia Mihjail. Todo a cambio de unos frijoles, unos nachos con guacamole y una margarita. Qué fáciles somos.

La canción de hoy: “Veneno para puristas” – Chacho Brodas –

El coche de hoy: Lancia Delta Integrale

Exprimir una degustación

 

Pasó por mi mente ahora mismo, envuelto en viernes y hambre:

Me acaban de dejar unas tarjetas de invitación para una degustación gratuita en una nueva tienda de salazones. Una tienda moderna, Premium, para amantes de la mojama y la hueva de maruca, paladares finos ávidos de gastronomía marina. Gente de cierta clase a la que quieren fidelizar a cambio de género sin beneficio.

Un núcleo de empresarios y contactos con poder adquisitivo, con esposas estilo “Mujeres Ricas” ataviadas con bolsos de Louis Vuitton y zapatos Manolo Blahnik. Niños con la raya al lado, zapatos náuticos y pantalones beige por las rodillas.

En ese entorno tan ajeno a mí, me he imaginado a mí mismo adentrándome en la degustación con un par de tuppers, uno rectangular y otro cuadrado con una base más profunda, las tapas mal encajadas por el uso habitual, pidiendo una ración de cangrejo Nuchar como si me fuese la vida en ello y volcándola en mi tupper mientras selecciono mi próxima víctima. Huevas de Mújol.

No es algo que vaya a hacer, por supuesto. Es simplemente un esquema mental de cómo me reinventaría si perdiese la cabeza por completo.

 

La canción de hoy: “Save tonight” – Eagle Eye Cherry

 

El coche de hoy: Jaguar XJ (2011)