Amas de la carretera

Pasó por mi mente esta mañana, de camino al trabajo:

Son un fenómeno inversamente proporcional a la situación económica en España. De ahí la contradicción. Pero es un hecho. Madres con todoterrenos y SUV`s de más de 35.000 € para ir del punto A al punto B (metros, tal vez escasos kilómetros), con los niños de casa al colegio y del colegio a casa, de casa al supermercado, al hospital, al trabajo o a casa de los padres.

Paran en semáforos acosando al paso de cebra, miran con orgullo desde las alturas, invaden tu carril, no conocen intermitentes ni propios ni ajenos, aparcan en doble fila, pasarían por encima de ti y de cualquiera que ose obstaculizarla. Son superiores a ti. Con la excusa de la silla del niño cambian el utilitario por un 7 plazas, como si el que escribe no hubiese viajado con dos hermanos apilados en la parte de atrás de un Seat Ritmo rojo, recorrido Albacete-Granada verano sí, verano también.

Mucho cuidado con esta especie en crecimiento, miradas felinas e instinto asesino se esconden tras esos ojos de aparentes supermadres.

 

La canción de hoy: “Eterna Juventud” – Falsalarma –

 

El coche de hoy: Range Rover Evoque (edición Victoria Beckham)

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Deceleración cerebral esporádica

Pasó por mi mente el 28 de agosto, sobre las 19.00 h. antes de salir a correr:

Suena aleatoriamente “Still D.R.E” de Snoop Dogg con Dr.Dre.
Mientras ordeno el tracklist antes de hacer ejercicio, ya reincorporado en el día a día laboral (mal llamado rutina), percibo las baterías, el bajo y en general los ritmos algo mas lentos de lo habitual. Escucho la letra y noto una voz más lenta, más tranquila, las sílabas se deslizan entre palabras como afectadas por la gripe. Hubiese apostado a mi abuela con la seguridad de que el pattern se había ralentizado por causas ajenas a mi conocimiento. Es como si cantasen más despacio, parsimoniosamente, a menos de 33 RPM. Quise solucionarlo sin ni siquiera comprobar la única prueba que, en este caso, otorga o roba razones: el tiempo. Observé con asombro como todas las canciones que había estado reproduciendo mantenían su duración original.
Por tanto, el culpable era mi cerebro, absorbido por el calor, el cansancio o solo dios (o aquel que lo suplante) sabe qué. Esto me llevó a magnificar el asunto, revolví la red buscando la causa o enfermedad que presentase estos síntomas. Pero solo me encontré a mí mismo recuperando la realidad espacio-temporal y escuchando canciones que presentaban total normalidad.
Sencillamente se me había ido la cabeza.
La canción de hoy: “Still D.R.E” – Snoop Dogg ft. Dr.Dre.
El coche de hoy: Chrysler 300 (1970)

Rachas de viento favorable

Pasó por mi mente a finales de julio, escuchando la canción que se incluye más abajo:

La ley de Murphy nos convence de que cuando algo puede salir mal, sale mal. Yo busco una antítesis, un nombre a la teoría opuesta de que cuando algo puede salir bien, sale bien. Como no la encuentro por ningún lado, a esta Ley le voy a llamar la Ley de Mel, aunque no trascienda de este espacio virtual creado para no olvidar lo que la inquietud, la curiosidad y los cables cruzados generan de forma involuntaria.

Ambas teorías comparten una particularidad, y es la sucesión de episodios con un común denominador: el resultado. En el caso de Murphy, la tendencia es negativa entre dos probabilidades. Siempre cae la tostada boca abajo, siempre sale cruz cuando eliges cara, etc. En la Ley de Mel, dado su estado imberbe, diremos que también se nutre de una sucesión de rachas. Rachas de viento favorable, por supuesto.

La canción de hoy: “Rachas de viento favorable” – Be Careful, this is Serbia.

El coche de hoy: Corvette ZR-1

La cualidad de equivocarse

Pasó por mi mente esta mañana, mientras reconstruía la noche anterior:

Una frase, una acción, un comentario. Sabe que se va a arrepentir pero no puede dejar de hacerlo porque una vez de cada diez su inconsciencia le premia con un golpe dulce e inesperado. En el resto de casos, lo mejor que le puede ocurrir es fracasar a tiempo y ocultar su intención de equivocarse sin remedio.

No piensa, no valora, no interpreta.

Pero le da igual.

La canción de hoy: “My favourite game” – The Cardigans

El coche de hoy: BMW Zagato Coupé

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Helados contra matemáticas

 

Pasó por mi mente este verano, esperando mi turno en una heladería. [Diálogo]

– Heladero: “Buenas tardes”

– Cliente: “Hola. Quiero dos tarrinas de helado de dos sabores”

– H: “¿De qué tamaño? Las hay de 2, de 3 y de 4 euros”.

– C: “Quiero dos tarrinas de 4 euros“.

– H: “¿De qué sabores?”

– C: (tras repasar 17 veces los sabores disponibles) “Una de tiramisú y leche merengada. Y otra de (tras repasar nuevamente los sabores, por si los habían cambiado) turrón y dulce de leche”

– H: (pasado un minuto) “Aquí tiene caballero”

– C: “¿Me dice cuánto es?”

 

La canción de hoy: “Salitre” – Quique González

 

El coche de hoy: Ford gt40

 

Dormir está sobrevalorado

Pasó por mi mente ahora mismo, mientras devoraba sin mesura un plato de pasta del mediodía tras tomar algo por ahí:

El título es sensacionalista, es mentira. Dormir es genial pero no siempre es posible, y cuando esto ocurre más vale tener uno o varios planes alternativos a mano para sobrevivir.

Cada cual tendrá sus gustos y momentos propicios, pero…¿a quién no se le ocurruría lo siguiente? Ordenar tus listas de Spotify, buscar coches sin intención de comprar ninguno por Internet, escuchar tres canciones de (no necesariamente en este orden) Elis Regina, Jedi Mind Tricks y Classified, decidir dar una vuelta por la ciudad vacía con el coche, descartarlo inmediatamente ante la nula motivación de vestirse otra vez, hacer una sesión de fotos improvisada a una galleta de plástico con un palo de incienso de tu madre, publicarlo en Facebook sin filtro de dignidad alguno, importarme absolutamente nada, sonreir, pensar en lo que me espera (gracias) mañana, cerrar los ojos, volver a abrirlos, beber agua, ver una cuchara grande y odiarla, insultarla, volver a la cama, preparar un tracklist de Karate, leer un libro que jamás acabaré, recordar dos cosas que olvidé contestar, tumbarme boca abajo, evitar forzar el hombro lesionado, pensar en quién me da la gana y (esto ya en cuanto acabe de escribir) y olvidarme de mí mismo.

Da igual que llueva como hoy, sin aire acondicionado, esta casa es un infierno y nadie lo sabe.

La canción de hoy: “Llueve en el infierno” – Mucho Muchacho –

El coche de hoy: Caterham RC